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¡Odio el deporte! 5 tips para transformar tu relación con el ejercicio desde el amor propio

Ejercicio: ¿amor-odio o amor propio?

Si te parecés a mí, has vivido años y años en una relación amor-odio con el ejercicio y el deporte, pero no entendés por qué. Después de mucho trabajo personal, es algo que sigo sanando en mi corazón pero que ahora vivo con muchísima más paz y gozo (y si yo pude ¡todas podemos!).

Hace años nada raro era verme haciendo ejercicio o hablando de fitness -pero siempre con un sentimiento de peso, culpa, casi que de hipocresía… Hasta que llegó el día en que estaba honestamente harta de vivir atormentada por el tema, y empecé a cuestionármelo todo.

Todo este revolú me ayudó a darme cuenta de que yo estaba etiquetando, enfocando y sobre-analizando mi relación con el ejercicio. “Amor-odio”. Notá que la expresión ‘amor-odio’ de una vez pone el 50% del peso en el odio, separándonos del amor, que es la fuerza desde donde queremos vivir nuestra vida.

Entonces decidí darle la vuelta a la tortilla y pasé de amor-odio a amor propio. En lugar de poner el foco en mi relación con el deporte y lo confusa que era, empecé a ponerle atención a mi relación conmigo misma: mi cuerpo, mi movimiento, mi intuición, mi alimentación, mi confianza, mis emociones, mis pensamientos… Aaaahhh, y eso me dio mucha más información para entender qué estaba pasando. La relación amor-odio era hacia mí, y quería que eso cambiara.

A partir de ahí empezó una exploración interna que me hizo entender que ir al gimnasio, practicar algún deporte o en sí conectarme con mi cuerpo me generaba muchísima vergüenza, ira, miedo e inseguridad. ¿Por qué? Porque no había desarrollado mi sentido de valía, ni tenía a Estefanía integrada como un todo: mente, alma, cuerpo, espíritu, corazón estaban cada uno por su lado, sufriendo. Me encontraba fijada en todo lo que “estaba mal” en mí, perdiendo de vista la maravilla que era estar viva, tener un propósito, amar, comer, moverme, ser.

 

5 consejos para transformar tu relación con el ejercicio

Te doy cinco ideas para que el deporte sea una herramienta para fortalecer la relación más importante de tu vida, y no un elemento que añada ansiedad a tu corazón:

✨ DALE PROPÓSITO: Más allá de un logro estético (¡lo cual es totalmente válido!), dale al ejercicio un propósito trascendental. Movete porque te trae gozo, porque moviliza tu energía, porque te recuerda que sos un ser increíble que tiene un espacio en este mundo. Movete porque anhelás amar a tus seres queridos por muchos años más, disfrutándolos con salud y bienestar. Movete porque querés trabajar en lo que te apasiona y sentirte bien y fuerte mientras lo hacés. Movete porque querés llegar a cumplir 90 años y estar en todas. Movete porque tu cuerpo es tu instrumento, no tu enemigo; tu amigo, no tu verdugo, porque te permite vivir y dar tu luz a los demás. 

🌈 EXPLORÁ Y CONECTATE: Date chance de explorar diversas formas de movimiento para ir descubriendo eso que realmente te da gozo, te divierte, te hace sentir conectada con vos misma -baile, danza, yoga, pilates, gimnasio, atletismo, funcional, motocross, ciclismo, fútbol, natación, basketball, montañismo, esgrima, artes marciales, poledance, hula-hula y un enooorme etcétera. Aprovechá las clases de prueba que generalmente ofrecen los centros de movimiento, hacé equipo con un par de amigas para explorar diversas disciplinas, buscá videos en YouTube y hacelos en la casa… ¡Oportunidades sobran!

Mi consejo: SÉ PACIENTE. ¿Por qué? 👇🏼

  1. A muchas personas nos toma años descubrir qué tipo de movimiento realmente nos enciende el alma.
  2. Aunque descubramos eso que nos encanta, es bueno recordar que los seres humanos siempre estamos en evolución, y vivimos transformaciones a partir de muchísimos factores internos y externos, así que tu actividad física preferida puede también cambiar con el tiempo, ¡y eso está bien!
  3. Por el ajetreo en que vivimos y las presiones sociales que experimentamos, solemos estar muy desconectadas de nosotras mismas. Así que puede que te tome tiempo aprender a escuchar a tu corazón y a tu maestra interna para reconocer qué es lo que realmente te encanta (porque no nos gusta nada, ¡o más bien nos gusta todo!). No te frustrés, tranquila. Vos seguí explorando y poniendo atención. Te juro que con práctica vas a lograr tomar decisiones basadas en el amor propio 🙂

💗 CONOCETE: Van a haber días en que vas a tener todas las ganas de ejercitarte, van a haber días en que no. Escuchá a tu cuerpo. Si necesita descanso dáselo -el descanso es parte de quererte bien y de cuidarte- peeero si lo que está pasando es que tu crítica interna te esté jugando una mala pasada, y te está auto saboteando generando pensamientos tipo: “ya para qué, ya estoy gorda, fofa, fea, qué vergüenza, mejor ni salgo, no quiero que me vean, no valgo la pena” y demás pensamientos AB.SUR.DOS. Entonces es necesario meter el freno de mano para escuchar a tu corazón.

Mi consejo: Tomá una libretita y convertila en tu diario de amor propio. Usala para esos momentos de auto sabotaje , frustración y confusión.

  1. Escribí cómo te estás sintiendo en ese momento, y explorá de dónde viene la resistencia -generalmente viene de la inseguridad y de ese auto sabotaje.
  2. Escribrí tu propósito, ese que definiste de primero y que va muuucho más allá de “ser flaca y calzar con los estereotipos sociales de belleza” (ojo lo ridículo que suena).
  3. Escribí cómo te sentirías si más bien te dieras el regalo del movimiento -¿energizada, feliz, orgullosa, exitosa, amada, súper poderosa?
  4. Tomá una decisión y, aún más importante, tomá acción.

💥 RESPONSABILIZATE: Sólo vos tenés el poder sobre tu bienestar, paz, salud, felicidad y amor propio. No sos víctima de tu pasado, ni de tu presente, ni de tus excusas. Responsabilizate. Vos podés hacerlo. Creétela.

🌸 CELEBRATE: Sentite orgullosa de vos misma por cada pequeño logro, por cada pequeña transformación en tu relación con el ejercicio, por apreciar cada vez más a tu cuerpo como un milagro que merece cuidados. Agradecete, y encontrá en el movimiento una manera de celebrar tu salud, tu vida, tu misión aquí en la Tierra.

Para finalizar, te dejo esta frase que lo resume todo:

“Movete porque amás tu cuerpo, no porque lo odiás” -Katie Goulet 

¿Te sirvió este post? ¡Contame! También compartí conmigo cómo has manejado tu relación con el ejercicio, y escribí en los comentarios cuál es tu propósito trascendental para moverte de ahora en adelante  😍¡Te leo!

Si querés iniciar conmigo un proceso de coaching para alcanzar tus metas desde el amor propio, ENTRÁ AQUÍ.

*Editado del artículo publicado originalmente en Healthy Happiness Magazine.
¡Mucho amor!
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